Arizona es un entidad de Estados Unidos atípica. Forma parte del legendario Far West, donde los hombres portaban y usaban pistolas para hacer valer sus derechos o pretensiones. Fue considerado como territorio hasta 1912, en que finalmente logró la categoría de Estado. El último en lograrlo, exceptuando Alaska. Ha sido una tierra de frontera, de conquista. Allí se fraguó el último acto de rapiña, dígase venta o, mejor dicho, compra del territorio nacional: La Mesilla, de 76.845 kilómetroa cuadrados.
Era tierra de indios indómitos: apaches, navajos, pimas; de guerreros de leyenda como Cochise y Gerónimo. También de bandidos sociales como el enigmático Joaquín Murrieta, que si no nació en Chile, debe haberlo hecho en Trincheras, en el desierto de Altar, frontera con Arizona, donde tenía parientes. La agricultura, la ganadería y las minas definen a Arizona y a sus trabajadores.
Fue tierra de refugio para los indios Yaquis que huían de la guerra que les había declarado Don Porfirio. Desde ahí contrabandeaban armas para sus hermanos que seguían en la lucha. Eran fervientes seguidores de la Santa de Cabora, que también se refugió en Arizona, ella protegía a los indios, los bendecía y animaba en su lucha contra el mal gobierno. Todavía queda un grupo de indios Yaquis en Arizona, reconocidos como minoría india por el gobierno americano que vive en Guadalupe.
En ese poblado, muy cerca de Fenix (ahora Phoenix), subsiste una plaza tan gigantesca como polvorienta. Un territorio que no ha tocado la urbanización de esta ciudad en expansión, quizá porque allí viven muchos indios y mexicanos. Allí están enclavadas dos iglesias memorables y entrañables: la pequeña capilla yaqui y la más grande española, que lleva por nombre Nuestra Señora de Guadalupe. En una se realizan ritos indios, en la otra occidentales. Guadalupe parece ser un pueblo muerto en vida, desolado y azotado por el calor y el viento. Ahora por las huestes del sheriff Joe Arpaio y sus secuaces, uno de los principales promotores e instigadores de la ley SB 1070.
Arizona tiene una larga frontera con México, que alcanza los 624 kilómetros. No obstante, la inmensa mayoría de la población de Arizona es blanca (79,8 por ciento) según la terminología y las últimas estimaciones del American Community Survey 2006-2008. Los hispano-latinos son una minoría: en 1990 era apenas 688.000, en la siguiente década alcanzaron el millón y, finalmente, en 2006 la población latina es de 1.877.267, de los cuales son de origen mexicano 1.681.834. Sin duda se trata de un crecimiento notable de la población hispana, y sobre todo mexicana, en Arizona.
No podía ser de otro modo. Es el resultado directo de la política migratoria estadunidense que ha tenido como uno de sus principales objetivos disuadir dl cruce subrepticio por medio del incremento de los costos y riesgos. La manera de hacerlo es clara y transparente. Se sellaron las tradicionales puertas de entrada por California y Texas y se desviaron los flujos hacia los desiertos de Altar y Sonora que tienen frontera con Arizona. De acuerdo con datos del Mexican Migration Project en 1990 la mayoría de migrantes irregulares mexicanos (67 por ciento) cruzaba por Tijuana, Baja California, en cambio por Sonora sólo cruzaba eel 9 por ciento. La situación cambió en 2003, por Sonora cruzaba 66 por ciento y por Baja California 16 por ciento.
Además de ser mayoritariamente blanca, la población de Arizona está residencialmente concentrada en el condado de Maricopa, donde viven dos tercios de la población del estado. Y es en el área metropolitana de Phoenix donde se han efectuado la mayor cantidad de operativos antinmigrantes, donde los trabajadores migrantes son visibles y por tanto perseguidos y estigmatizados, no así en las zonas rurales. Por ejemplo, no hay noticias de arrestos y redadas en el condado de Yuma, fronterizo con México y con una gran actividad agrícola. Es ampliamente conocido que la mayoría de los trabajadores agrícolas son indocumentados, pero no los persiguen porque son la base laboral estratégica de toda la industria agrícola estadunidense.
Sucede algo similar con las detenciones de tráfico. Según una investigación realizada por la American Civil Liberties Union de Arizona (ACLU), al analizar más de medio millón de infracciones, durante julio de 2006 y junio de 2007, perciben un claro sesgo que afecta a la gente de color: negros, latinos e indios americanos. También hay un sesgo importante de acuerdo con la ubicación de las carreteras, mientras que en el sur los latinos detenidos son 36 por ciento, en promedio, en dos autopistas del norte los latinos detenidos son 17 por ciento. La investigación y los datos aportados en el juicio correspondiente en una corte federal, contra el estado de Arizona, indican que hay claro sesgo en contra de los latinos. Por eso la investigación se titula “Driving While Black or Brown” que viene del código DWI “Driving While Intoxicated” que se utiliza para prevenir y perseguir a los conductores que manejan en estado de ebriedad.
Sin embargo, lo interesante del rumbo que está tomando la lucha en contra de la ley SB 1070 es que se enmarca dentro la lucha en contra de la discriminación. En Estados Unidos rigen dos principios fundamentales: se presume que todos son inocentes y que todos son iguales ante la ley. Sin embargo la ley de Arizona va en contra de estos dos principios. Si se sospecha que alguien es ilegal no se presume inocencia sino culpabilidad. Y el mecanismo para arrancar la ley pone en evidencia que se aplicará de manera discriminatoria. A los blancos de Arizona no se les va a preguntar si tienen o no papeles, eso los hace diferentes frente a la ley.
De una y otra forma se va conformando un nuevo espectro político en Estados Unidos y se va perfilando una posible alianza entre negros y latinos. Un camino tortuoso, lleno de incomprensiones y racismos mutuos. Pero los une una evidencia irrefutable y una constatación cotidiana: la pertenencia a una misma clase social y la discriminación que sufren día a día. Dos motivos, más que suficientes, para trabajar unidos y superar sus propios miedos y prejuicios.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/05/23/index.php?section=opinion&article=025a1eco
miércoles, 9 de junio de 2010
¿Por qué Arizona?
La ley Arizona: un crimen contra los migrantes mexicanos
El 23 de abril el congreso de Arizona, con el visto bueno de la gobernadora Jan Brewer, aprobó la ley SB 1070 según la cual es delito ser inmigrante sin papeles, así como contratar o ayudar a uno de esos inmigrantes, y se le da luz verde a la policía para interrogar y aprehender a cualquier sospechoso de ser ilegal, es decir, a los morenos y pobres.
Esto viene a legalizar y fortalecer una campaña racista que el gobierno de ese estado lleva adelante desde hace tiempo, realizando redadas en las que detiene y expulsa a decenas de inmigrantes, sobre todo mexicanos. La xenofobia y la discriminación que nuestros connacionales sufren en ese estado, ahora no sólo son alentadas por el gobierno, sino que además, serán legales.
Si siempre los inmigrantes ilegales han sido explotados por sus patrones, extorsionados a cambio de que no los denuncien y privados de servicios como la salud y la educación para sus hijos, con la crisis estas condiciones se exacerbaron y se agudizó también el desprecio hacia ellos por parte de los trabajadores norteamericanos que los ven como competencia desleal, pues su disponibilidad hace bajar el monto de los salarios en medio del mayor desempleo que se ha visto en ese país durante varias décadas.
A pesar de esta difícil situación, muy pocos de estos inmigrantes optaron por regresar voluntariamente a su país, pues sabían que de este lado de la frontera no les esperaban mejores condiciones de vida.
La condena del gobierno mexicano a la ley racista de Arizona, suena cuando menos cínica porque los migrantes centroamericanos han vivido en nuestro país condiciones tan inhumanas como las que pasan nuestros connacionales en EU.
El gobierno sabe perfectamente que la migración de mexicanos ha sido una verdadera válvula de escape que ha amortiguado las posibilidades de una explosión social en nuestro país. Poco más de 12 millones de mexicanos que se encuentran allá, se han ido buscando la posibilidad de una mejora en la calidad de vida que aquí se les niega. La falta de educación, salud, vivienda y por supuesto empleos dignos, aunados a la violencia que se ha incrementado en el país, son las razones de la migración. De un total de 47 millones de personas que conforman la PEA nacional (población económicamente activa, es decir, personas en edad de trabajar), sólo 17 millones (36%) gozan de un empleo formal, mientras que 30 millones (64%) se encuentran en el desempleo o la subocupación; es decir, en la informalidad o la ilegalidad, por ejemplo, en el comercio ambulante o en el narco.
Aquí el gobierno los expulsa y allá los sobreexplotan, aquí se les ve como fuente de divisas y allá como criminales.
¿Nuestros migrantes son criminales por cobrar menos y vivir peor que los estadounidenses, por ser morenos o por estar dispuestos a realizar cualquier trabajo para salir adelante? Son más bien víctimas de los que se creen superiores por el color de su piel y de los que aprovechan sus carencias para sacarles hasta la última gota de su fuerza en el campo y en los servicios de aquel país.
Los diputados mexicanos, los gobernadores y los ex gobernadores, dicen que la ley Arizona los obliga a discutir urgentemente la creación de una oficina que atienda las necesidades de los migrantes. ¡Buena solución! ¿Por qué no hacen algo urgente para crear empleos dignos en México, en lugar de aniquilarlos como hicieron con las 44 mil plazas de la compañía de Luz y Fuerza? ¿Por qué no se ocupan de mejorar y ampliar los servicios públicos de salud, por garantizar pensiones dignas a nuestros ancianos, por abrir oportunidades de estudio para todos los jóvenes que hoy son rechazados del bachillerato y las universidades?
Las necesidades de los trabajadores de aquel lado y de este lado de la frontera sólo tienen posibilidades de solución como producto de la organización de los propios trabajadores. Por lo pronto, los migrantes ya empezaron a movilizarse por allá. ¡Apoyémoslos desde acá!
lunes, 7 de junio de 2010
ONU invita a México a aportar tropas para misiones de paz
El representante del organismo internacional señaló que México es un actor global al que corresponde un papel fundamental en el contexto internacional
México, 7 Jun. (Notimex).- El coordinador de las Naciones Unidas en México, Magdy Martínez Solimán, invitó al gobierno y al Congreso mexicanos a considerar la posibilidad de enviar tropas a las operaciones de mantenimiento de paz de la ONU en el mundo.
Durante la conmemoración del Día Internacional del Personal de la Paz de las Naciones Unidas, celebrada en la cancillería, el representante del organismo internacional señaló que México es un actor global al que corresponde un papel fundamental en el contexto internacional.
Aseveró que "siempre que sea posible y prudente se invitará a México a realizar un cambio de rumbo dentro de la Constitución y con el consenso de los partidos políticos, respecto a su participación en las operaciones de paz".
El coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en México manifestó su respeto por el debate que se ha abierto en este país en torno a la posibilidad de enviar tropas a las operaciones de mantenimiento de la paz.
México tiene un gobierno serio y un Congreso democrático que pueden discutir el balance entre las aportaciones financieras y la participación de tropas en las operaciones de la ONU, enfatizó el diplomático de origen español.
Martínez Solimán recordó que México es uno de los principales contribuyentes del mundo en las operaciones y mantenimiento de la paz, aunque como actor global probablemente haya llegado el momento de que intervenga con tropas.
En el mismo acto, el embajador de Haití en México, Robert Manuel, se manifestó porque México envíe tropas a su nación, a fin de que apoye la misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el mantenimiento de la paz en su país.lunes, 17 de mayo de 2010
PAN impugnará Mérida; hay boletas perdidas: Nava
parece que a los del partido del "Presidente del empleo" no les parecio el haiga sido como haiga sido, en este caso porque pues la maquiavelica operacion fue en contra de ellos, quien lo dijera, quien los viera ahora haciendo Berrinchitos pidiendo impugnacion de Elecciones.... jajaja
PAN impugnará Mérida; hay boletas perdidas: Nava
Acción Nacional no acepta la derrota en Mérida; la candidata del PRI-PVEM, Angélica Araujo, aventaja la elección con 4.29%, según el Ipepac.
El dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), César Nava, no aceptó la presunta victoria del Revolucionario Institutcional (PRI) sobre el PAN en Mérida por lo que presentarán una impugnación ante los tribunales electorales, tras asegurar que existen boletas perdidas.
Afirmó que el PRI no obtuvo una victoria mayoritaria sobre el PAN por lo que no reconocen el triunfo del tricolor. “No aceptaremos la derrota. Históricamente hemos aceptado las derrotas, pero no aceptaremos los resultados en Mérida porque no se ha decidido nada”, manifestó Nava.
El Programa de Resultados Electorales Preeliminares de Yucatán cerró con el 95% de las actas computarizadas y será hasta el próximo miércoles cuando se abran las urnas y se inicie el conteo físico de los sufragios.
En la página del Instituto de Procedimientos Electorales y Participación Ciudadana (Ipepac), la candidata del PRI-PVEM, Angélica Araujo, aventaja la elección con 145 mil 976 votos, equivalente a 4.29%, mientras que la panista Beatriz Zavala cuenta con 133 mil 309 sufragios a su favor en la competencia por la alcaldía de Mérida.
domingo, 16 de mayo de 2010
Calderon el Presidente del "Empleo"
MEXICO S.A.
CALDERON Y EL DISCURSO DEL EMPLEO
Carlos Fernandez-Vega
Andaba muy contento el "Inquilino" de los Pinos presume que te presuma la mayor generacion de empleo formal en el país, cuando...ZAZ que el Inegi se vio en la penosa necesidad de recordarle la otra cara de la moneda laboral, los numeros que el de la residencia oficial abomina y siempre deja a un lado a la hora de los discursos y las celebraciones, la estadistica que tanto le disgusta y enardece, y de paso encabrita a lozano y asociados, acostumbrados a sumar, nunca a restar a la usanza Foxista.
Resulta que en el primer trimestre de 2010 (que forma parte de la "mayor generacion de empleo formal" en el pais), por cada empleo formal registado se reportaron 1.15 empleos informales; que en tal lapso, la tasa oficial de desocupacion abierta en el pais fue mayor a la reportada en Enero-Marzode 2009 y la mas elevada para un periodo igual desde 2005, cuando menos; que por lo mismo, mas de 170 000 Mexicanos pasaron al desempleo entre un año y otro, para sumar casi 2.5 millones en esa condicion al cierre de marzo pasado; que de las plazas formales reconocidas, las eventuales representaron 52%; y que, en fin, no hay que buscarle mucho para saber que si algo ha credido en el pais es la ocupacion informal y el Desempleo.
de acuerdo con el Inegi (que incluye la estadistica del IMSS, es decir, la misma que avala la secretaria del trabajo) el balance de resultados entre el primer trimestre de 2009 e igual periodo de 2010 es el siguiente: se crearon 718,144 puestos de trabajo, de los que 53.4 % corresponde a ocupacion informal, sector que agrupa a casi 12.5 millones de mexicanos carentes de cualquier tipo de prestacion; de las plazas registradas en el IMSS, las formales, 52 % de ellas resultaron eventuales; la tasa oficial de desempleo abierto en el pais crecio de 5.1 a 5.3 %; oficialmente, la poblacion economicamente activa se incremento en 888,186 personas, de las que alrededor de 20 % no logro emplearse, y 64.3 % de los trabajadores no tuvo acceso a las instituciones de salud (todo lo anterior sin considerar a los Mexicanos que cruzaron la frontera en busca de empleo y mejores condiciones de Vida).
El problema se agudiza, pues resulta obvio que el panorama (con crisis o sin crisis) no se limita al primer trimestre de 2010. de hecho, los resultados anotados lineas arriba son norma, no excepcion, durante el inquilinaje calderonista en los pinos. por ejemplo: de acuerdo con las cifras del Inegi-IMSS-Secretaria del trabajo, 1, 645, 428 Mexicanos se incorporaron a la poblacion economicamente activa en el ultimo trimestre de 2006 y el primero de 2010 (el resto cruzo la frontera); de ese total, solo 47.86 % logro ocuparse, aunque con sus bemoles; de las 487,618 personas que lograron esa hazaña, solo 22 de cada 100 obligadamente termino en la informalidad y el resto (52 de 100) en el desempleo abierto.
Entonces, todo implica que esta deprimente radiografia ni de lejos coincide con el discurso oficial y mucho menos justifica la eterna sonrisa del inquilino de los Pinos y su triunfal discurso cuando se refiere al tema del empleo, y dista mucho de la cada dia mas complicada defensa a ultranza -un dia si y el otro tambien- que a traspies realiza el afanoso Javier Lozano (y asociados) sobre la autodenominada politica laboral del (Idem) gobierno de "para vivir mejor".
Mientras el pianista poblano sale, envuelto en la bandera calderonista, a contradecir las mas recientes cifras laborales, el Inegi aporto otros elementos en su encuesta Nacional de ocupacion y empleo, correspondiente al primer trimestre de 2010:
Al cierre de Marzo pasado, la subocupacion afecto a 4.1 millones de Mexicanos, que representan 9.4 % de la poblacion ocupada, lo que significa un incremento de 652 mil personas al comparar los resultados del primer trimestre de 2009 con igual periodo de 2010. el Inegi señala que "al eliminar el factor estacional, la tasa de subocupacion con relacion a la poblacion ocupada se incremento 0.47 puntos porcentuales en comparacion con al del cuarto trimestre de 2009".
en cuanto a la poblacion ocupada en el sector informal, la referida encuesta señala que un total de 12.5 millones de Mexicanos, que representan el 28.6 % de la poblacion ocupada, se encuentran en esta circunstancia, habiendo aumentado en 365,000 personas respecto del dato de un año antes. De acuerdo con cifras desestacionalizadas, la tasa de ocupacion en el sector informal se incremento 0.11 puntos porcentuales en relacion con el trimestre Octubre-Diciembre de 2009.
El Inegi precisa que la ocupacion presenta "distintos grados de intensidad segun sea la perspectiva desde la cual se le observe". una de estas corresponde a la identificada como "poblacion con trabajo cero", que se ubica entre la poblacion ocupada y la no economicamente activa; es decir, poblacion desocupada, la cual no trabajo siquiera una hora durante la semana de referencia de la encuesta, pero manifesto su disposicion de hacerlo e hizo alguna actividad por obtenerlo. La poblacion ocupada se distribuye de la siguiente manera: 5.6 millones de personas (12.8 % del total) trabajan en el sector primario; 10.6 millones (24.3 %) en el secundario o industrial; y 27.1 millones (62.2 %) en el terciario o de los servicios. El restante 0.7 % no especifico su actividad economica. Los montos correspondientes que se presentarion en el periodo Enero-Marzo 2009, fueron de 5.5, 10.6 y 26.6 millones de personas, en el mismo orden. Asi es: un pais que sirve, y cada dia produce menos.
por si no se entendio, lo anterior se traduce, segun el discurso oficial, en "la mayor generacion de empleo formal" en el pais.
lunes, 10 de mayo de 2010
Consecuencias del ‘libre’ comercio
A raíz del terremoto ocurrido en Haití el pasado 12 de enero de 2010, escribí el artículo en Público “Haití no es un desastre natural” (28-01-10), en el que denunciaba la cobertura por parte de los medios de información españoles de la situación desastrosa que aquel país estaba sufriendo. Tales medios presentaron aquella tragedia como un fenómeno natural e imprevisible, el terremoto, ignorando las causas políticas del enorme subdesarrollo del país que le había hecho tan vulnerable frente a aquel fenómeno natural. La información proveída por los medios estaba encaminada a estimular una enorme movilización internacional de ayuda “humanitaria”, liderada por el Gobierno federal de EEUU, presentado por muchos articulistas, como la predecible Pilar Rahola de La Vanguardia, como “el bueno de la película” (21-01-10).
Escribí un artículo muy crítico de tal cobertura mediática subrayando que el desastre de Haití no era exclusivamente (ni siquiera primordialmente) un desastre natural, sino un desastre previsible, consecuencia de la enorme pobreza de la mayoría de la población, resultado de unas estructuras político-económicas dominadas por unas élites corruptas, sostenidas por los gobiernos estadounidenses y franceses. Añadía que el Gobierno federal de EEUU, lejos de ser “el bueno de la película”, era “el malo”, no sólo por haber ayudado al mantenimiento de las élites dominantes de aquel país, sino también por haber promovido políticas que dañaron enormemente su capacidad productiva agrícola. Mostraba, como ejemplo, que Haití, que había sido un país exportador de arroz, pasó a ser más tarde importador de arroz como consecuencia de la imposición al Gobierno haitiano de medidas antiproteccionistas (eliminando los aranceles, entre otras medidas) por parte de los gobiernos Clinton y Bush. Estos gobiernos forzaron al Gobierno de Haití a aceptar el arroz importado de los productores arroceros estadounidenses (la mayoría de Arkansas, el Estado del que el presidente Clinton había sido gobernador), altamente subvencionados por el Gobierno federal de EEUU. Ello explica que el arroz importado fuera más barato en Haití que el producido en aquel país, con lo cual se destruyó la capacidad de producir arroz, empobreciendo a miles de familias productoras de arroz. El supuesto benefactor (el bueno de la película) estaba creando las condiciones para que un desastre natural pusiera al descubierto la enorme tragedia e injusticia que se había impuesto a aquel país.
Como era predecible, el artículo causó gran revuelo, con la consiguiente sistemática retahíla de insultos hacia las voces que cuestionamos el dogma liberal dominante en el país, en los medios que reproducen la sabiduría convencional. Algunas respuestas no fueron insultos, sino expresiones de desacuerdo, sin que estuvieran avaladas, sin embargo, por una evidencia que cuestionara mi diagnóstico.
La mayoría de voces, sin embargo, coincidió con la postura reflejada en el artículo del embajador del Gobierno de EEUU en Madrid, Adam D. Solomont, en el que defendió la bondad de las intervenciones del Gobierno de EEUU en Haití (Público, “Una mano que ayuda”, 31-01-10). Con todo ello, mi artículo pasó al olvido.
Hasta ahora. Hace unas semanas (10-03-10), nada menos que el propio ex presidente Clinton, en un testimonio ante el Senado de EEUU, reconoció que en 1995 presionó al Gobierno haitiano para que disminuyera los aranceles (en respuesta a las presiones de los agricultores de arroz de su Estado natal) bajando las tasas aduaneras del arroz del 50% al 3%, destruyendo con ello el sector arrocero de Haití. Añadió Clinton que, tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional, también habían favorecido tal liberalización que, retrospectivamente –admitía–, había tenido un impacto muy negativo en la economía de aquel país. El arroz estadounidense, altamente subvencionado por el Estado federal, se vendió a 3,8 dólares por libra, frente al precio local, 5,12 dólares. Miles y miles de agricultores tuvieron que dejar el campo y pasaron a engrosar las masas que vivían en condiciones miserables en las ciudades. Haití se convirtió, así, de mayor exportador de arroz a un importador. De hecho, hoy el 80% del arroz es importado. “Haití –concluyó Clinton en su testimonio ante el Senado– es un caso que muestra que, en lugar de ayudar, perjudicamos a aquel país”. Hay que agradecer la sinceridad y el arrepentimiento mostrados por el presidente Clinton. Pero el hecho es que era fácil de ver que todas estas políticas ahora denunciadas causarían el daño que hicieron, como algunas voces solitarias predijimos. No era culpable, pues, sólo él, sino toda la sabiduría convencional liberal dominante en aquel y otros países (incluído España), así como el FMI y el Banco Mundial, y que los medios –también los españoles– reprodujeron. ¿Cuándo pedirán perdón los medios españoles, la mayoría de persuasión liberal, fundamentalistas del libre comercio?
En realidad, la evidencia de que el fundamentalismo liberal de libre comercio está dañando, no sólo a Haití, sino a toda América Latina, es abrumadora, tal como documenta el libro Las relaciones económicas entre la Unión Europea y América Latina: sus impactos en los mercados laborales (1990-2007). Sus autores, dos académicos chilenos, Claudio Lara y Consuelo Silva, ofrecen evidencia empírica que muestra que, con contadas excepciones, tales inversiones extranjeras, en ausencia de medidas proteccionistas, están perjudicando más que favoreciendo la calidad de vida de las clases trabajadoras de aquellos países. El libro, escrito a petición de la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA-TUCA), ha documentado un aumento de la destrucción de empleo, de la temporalidad, precariedad y deterioro de las condiciones de trabajo, junto con un descenso salarial en muchos países de América Latina. Esta es la situación ignorada en la promoción del mal llamado “libre” comercio. En realidad, de libre, tiene muy poco.
Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University
Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/1998/consecuencias-del-libre-comercio/
rJV
Terrorismo de Estado en nombre de la paz
| Traducido para Rebelión por Ricardo García Pérez |
Cuando los dirigentes de Europa y América del Norte abrazan a los narco-presidentes, queda de manifiesto que los delincuentes se han vuelto respetables y las personas respetables, delincuentes.
Pero en otras regiones otras voces han sentado en el banquillo a criminales de guerra del pasado y el presente. En Argentina, los generales responsables de los desaparecidos pasan sus últimos años de vida entre rejas. En España, Dubai y otros lugares se han emitido órdenes de detención contra mandos del ejército israelí. En Malasia, Tony Blair, cómplice de la guerra genocida de Bush en Iraq, debe eludir ser arrestado por los crímenes de guerra cometidos. Colombia, Estados Unidos e Israel, los epicentros del terrorismo de Estado, están solos en la Asamblea General de Naciones; condenados pero, todavía, no sometidos a juicio. Sus días de impunidad se acaban. Las guerras interminables, la corrupción galopante y las estafas económicas a gran escala (la podredumbre interna) están erosionando la fachada de su poderío militar.
Poniendo de manifiesto las mentiras que sustentan las maquinarias de matar, los escritores e intelectuales desempeñan un papel esencial en la aceleración de este proceso. Empecemos:
Las mentiras de nuestra época
La doctrina de seguridad democrática (ni democrática, ni para la seguridad personal):
La corrupción del lenguaje acompaña a todos y cada uno de los grandes delitos políticos. El concepto de “seguridad de la democracia” no es una excepción. En el contexto colombiano actual, asesinar a dirigentes de movimientos sociales para garantizar la reelección de un partido compuesto por asesinos políticos es democrático. “Seguridad” es el eufemismo para aludir a los cementerios clandestinos llenos de sepulturas sin lápida bajo las que hay personas sin nombre. La “libertad de los medios de comunicación” existe cuando proclaman solemnemente otro “triunfo militar importante”… la matanza de campesinos desarmados que estaban labrando sus tierras.
Los economistas son “expertos” cuando anuncian que la economía está creciendo… y sólo las personas sufren. Los políticos son “estadistas” cuando afirman ser “uno con el pueblo”… excepto con los 4 millones de desposeídos por la fuerza y los 300.000 familiares de los muertos y desaparecidos; los muertos y los desposeídos todavía tienen que apreciar a ese Uno que asegura ser tal “con el pueblo”.
Cuando el Presidente afirma que la guerra es la paz, que la militarización es seguridad y que las desigualdades son justicia social, sólo quienes no alcanzan a comprender estas Verdades Oficiales deben temer que llamen a su puerta a medianoche.
La definición oficial de terrorista
Se trata de una persona que no consigue comprender que la senda que conduce a la paz pasa por gastar miles de millones de dólares en aviones de guerra, helicópteros de combate, bases militares y en subcontratar a asesores militares y mercenarios.
Los enemigos de las conversaciones de paz
Según el Presidente, esos grupos de defensa de los derechos humanos que se oponen a la matanza de adversarios y proponen diálogo en lugar de monólogos son los enemigos de la paz; sólo los monólogos garantizan que haya una “verdad oficial”, y no otra.
El precio de la prosperidad
Según el Presidente y el Fondo Monetario Internacional (FMI), la pobreza, el desempleo y los salarios bajos son el precio de la democracia y la prosperidad… pero sólo si son los trabajadores y los campesinos quienes pagan el precio y los ricos los únicos que prosperan.
Una novedosa definición de Soberanía
Según el Presidente, la nueva definición de soberanía es ceder territorio a una potencia extranjera imperialista para que instale siete bases militares que actúen según su propio marco legislativo y ámbito de competencias. Soberanía equivale a ocupación extranjera.
La nueva definición de subversión
Según el Presidente, los acuerdos humanitarios y las iniciativas de paz son pretextos para la subversión; sus defensores saben de antemano que el Estado no los va a aceptar. En cambio, deshumanizar al enemigo y a los defensores de la paz facilita bombardear aldeas subversivas, los “auténticos” enemigos de la paz.
Sobre alabanzas y condenas
¿Qué dice de un Presidente el hecho de que todos los grupos y movimientos sociales que defienden los derechos humanos lo condenen, y que toda la prensa económica y las instituciones militares lo elogien?
Un Presidente con récords mundiales
No cabe duda de que el Presidente Uribe ingresará en el Libro Guinness de los Récords.
El Presidente cuenta con el respaldo de más narco-diputados que cualquier otro Presidente o Primer Ministro del mundo (incluida Afganistán).
El Presidente es responsable del desplazamiento de más personas (4 millones de refugiados) en el plazo más breve (8 años) que cualquier otro Presidente del mundo. (Ha desbancado a Israel en su medio siglo).
El Presidente ha autorizado la instalación de más bases militares estadounidenses que todos los presidentes latinoamericanos juntos. El Presidente es responsable de la matanza de más militantes y dirigentes sindicales que cualquier otro líder mundial (1.500). Por cada primer puesto en muerte y usurpación, el Presidente Uribe merece un nuevo galardón, un premio Innoble.
Pero no es el único. Tres presidentes estadounidenses, tanto demócratas como republicanos (Clinton, Bush y Obama), han suministrado armamento y centenares de asesores por valor de miles de millones de dólares para financiar a 30.000 narco-miembros de escuadrones de la muerte y 300.000 soldados, que desempeñan un papel fundamental en la obtención de los “récords mundiales” de Uribe.
Recordemos y castiguemos los crímenes contra la humanidad del pasado y del presente, pero tomemos la delantera en la búsqueda del diálogo entre quienes están dispuestos a mantenerlo, porque constituyen una mayoría que cree en la paz a través de la justicia.
rCR
sábado, 17 de abril de 2010
Senado lamenta que se minimice muerte de civiles
Senado lamenta que se minimice muerte de civiles
Los líderes parlamentarios del PAN, PRI y PRD en el Senado rechazaron que el presidente Felipe Calderón trate de minimizar la muerte de civiles inocentes en el combate al crimen organizado.
El coordinador del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Senado, Manlio Fabio Beltrones, indicó que ninguna muerte es menor, y sobre todo tratándose de niños; esto luego que el ""presidente"" Felipe Calderón afirmó que la muerte de civiles "son las menos".
Lamentó que se trate de minimizar un asunto "de tan alta gravedad". Consideró que el combate debe seguir pero también se debe garantizar el respeto a los derechos humanos.
Por separado, el presidente del Senado y coordinador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Carlos Navarrete, señaló que cualquier número que sea el de las víctimas civiles, debe prender los focos rojos del gobierno.
En tanto, el coordinador de los senadores del Partido Acción Nacional (PAN), Gustavo Madero, manifestó que es un tema muy delicado y "nunca hay que minimizar".
martes, 30 de marzo de 2010
La verdadera razón de la guerra de Iraq
| Traducido por Guillermo F. Parodi |
El gobierno de Bush empantanó a los EE UU en un sexto año de guerra en Afganistán e Irak, sin ningún final a la vista. El coste de estas guerras de agresión es enorme. Las pérdidas oficiales estadounidenses en los combates se sitúan en 4.538 muertos. Oficialmente, se reconocen 29.780 soldados usamericanos heridos en Irak. Expertos sostienen que se trata de cifras subestimadas. Sin embargo, estas cifras no son más que la parte visible del iceberg.
El 17 de abril de 2008, AP News informó de que un nuevo estudio publicado por el RAND Corporation llegó a la conclusión que "aproximadamente 300.000 soldados usamericanos padecen de una depresión grave o de estrés post traumático después de su servicio en las guerras en Irak y Afganistán, y que 320.000 sufrieron daños cerebrales".
El 21 de abril de 2008, OpEdNews divulgó un e-mail interno de General. Michael J. Kussman –subsecretario para la salud en la Administración de los Veteranos–, a Ira Katz, jefa de salud mental en la Administración de los Veteranos, que confirma un informe del periódico de McClatchy, según el cuál 126 veteranos, de las actuales guerras, se suicidan por semana. En la medida de que estos suicidios sean atribuibles a las guerras, más de 500 muertes se deberían añadirse cada mes a las pérdidas en combate.
En relación con las pérdidas iraquíes, los estudios de expertos dan una cifra que llega hasta 1,2 millones de iraquíes muertos, casi todos civiles. Dos millones de iraquíes huyeron de su país y otros dos millones se desplazaron dentro de Irak. Las pérdidas afganas son desconocidas.
Afganistán e Irak sufrieron enormes pérdidas de civiles y daños en las viviendas, en infraestructura yl medio ambiente. Irak está afectado por el uranio empobrecido y sistemas sanitarios (cloacas) destruídos.
Además, existe el coste económico para los Estados Unidos. El Premio Nobel de economía José Stiglitz considera que el coste total de esta invasión y la tentativa de ocupación de Irak se sitúa entre 3 y 5 billones de dólares (1 billón = 1 millón de millones = 10^12). El precio del petróleo y la gasolina en dólares se triplicó, y el dólar perdió del valor contra las otras divisas, cayendo incluso espectacularmente contra el débil baht tailandés. Antes de que Bush lanzase sus guerras de agresión, un dólar valía 45 bahts. En la actualidad, el dólar ya no vale más que 30 bahts.
Los Estados Unidos no pueden permitirse de tales costes. Antes de su dimisión el mes pasado, el Presidente de Tribunal de Cuentas de los Estados Unidos, David Walker, informó de que las deudas no cubiertas con el Gobierno de los Estados Unidos ascendían en un total de 53 billones de dólares (1 billón = 1 millón de millones = 10^12) (¡alrededor de 34 billones de euros!). El Gobierno de los EE UU es incapaz de cubrir estas deudas. El Régimen de Bush hasta debe pedir prestado dinero en el extranjero para pagar sus guerras en Irak y Afganistán. No hay ningún medio más seguro de poner el país en quiebra y de desalojar el dólar como divisa de reserva mundial.Los costes morales son quizás los más elevados. Todas esas muertes, todos esos heridos y todos esos costes económicos para los Estados Unidos y sus víctimas, enteramente se deben a las descaradas mentiras del Presidente y el Vicepresidente de Estados Unidos, del Secretario a la Defensa, de la Consejera a la Seguridad Nacional y, por supuesto, de los medios de comunicación, incluido el “liberal” New York Times. Esas mentiras se propagaron por medio de un plan no declarado. "Nuestro" gobierno aún no nos ha explicado a “nosotros, el pueblo” las verdaderas razones por las que “nuestro” gobierno invadió Afganistán e Irak.
En lugar de reaccionar, el pueblo estadounidense ha aceptado como dóciles corderitos una serie de mentiras evidentes: armas de destrucción masiva, la conexión de al Qaeda con los atentados del 9/11, el derrocamiento de un dictador y “llevar la democracia” los iraquíes.
El “moralista” gran pueblo estadounidense prefiere creer las mentiras del gobierno a reconocer los crímenes del gobierno y hacerlo responsable de sus acciones.
Para un pueblo con verdadera moral, existen numerosas formas eficaces para protestar. Consideremos por ejemplo a los inversores. Claramente que Halliburton y los proveedores del ejército están estafando al Fisco. Los inversores compran masivamente sus acciones para apropiarse de parte de los inflados beneficios. ¿Pero qué haría un pueblo con un verdadero sentido moral? ¿No boicotearía las acciones de esas empresas que se benefician con los crímenes de guerra del gobierno de Bush?
Si los Estados Unidos invadieron Irak por alguna de las razones que dio el gobierno de Bush, entonces ¿por qué los EE UU gastaron 750 millones de dólares en una “embajada” fortificada, con sistemas antimisiles, sus propios sistemas de generación de energía eléctrica y de aprovisionamiento de agua, sobre un terreno de 52 Hectáreas? Nadie ha visto o escuchado antes nada sobre tal embajada. Queda claro que se construyó a esta "embajada" como cuartel general de una potencia colonial ocupante.
La realidad es que Bush invadió Irak con la intención de transformar a ese país en una colonia estadounidense. El autodenominado gobierno de al-Maliki no existe fuera de la zona verde protegida, el cuartel general de la ocupación estadounidense. Maliki es solo un bien pagado testaferro del gobierno de Bush.
Si la dominación colonial no fuese la intención, los EE UU no harían todo lo posible para forzar a los 60.000 hombres de de la milicia de Sadr a combatir. Sadr es un chiita que es un verdadero dirigente iraquí, posiblemente el único que podría poner fin al conflicto sectario y restaurar un poco de unidad en Irak. Como tal, es considerado por la administración de Bush como un peligro para la marioneta usamericana que es Maliki. A menos que los Estados Unidos puedan comprar o falsear las próximas elecciones iraquíes, Sadr emergerá probablemente como un verdadero líder. Eso sería un evento altamente desfavorable para las esperanzas del gobierno de Bush de establecer su dominio colonial detrás de la falsa fachada democrática de Maliki. Más que trabajar con Sadr para salir del empantanamiento, los usamericanos harán todo lo posible para asesinarlo.
¿Por qué el régimen de Bush quiere gobernar Iraq? Algunos especulan que es una cuestión de “petróleo máximo”. Los recursos petroleros están declinando y la demanda crece incluso por parte de países en desarrollo como China. De acuerdo con este argumento, los EE UU decidieron apropiarse de Irak para asegurar su propio aprovisionamiento de petróleo.
Esta explicación plantea inconvenientes. La mayor parte del petróleo estadounidense procede del Canadá, México y Venezuela. El mejor medio para los Estados Unidos de garantizar sus suministros de petróleo sería proteger el papel del dólar como divisa de reserva mundial. Además, de 3 a 5 billones de dólares de dólares hubieran permitido comprar una cantidad enorme de petróleo. Antes de las invasiones usamericanas, el monto de las importaciones de petróleo estaba por debajo de 100 mil millones de dólares por año. Incluso en 2006, las importaciones totales desde los países de la OPEP eran de 145 mil millones de dólares y el déficit de comercial con la OPEP ascendía a 106 mil millones de dólares. Con tres billones se hubieran pagado 30 años de importaciones de petróleo de los EE UU; cinco billones de dólares, lo hubieran hecho para medio siglo. Para eso sólo bastaba que el gobierno de Bush hubiera preservado el valor del dólar.
La explicación más probable de la invasión estadounidense de Irak es el compromiso del régimen neoconservador de Bush con la defensa de la expansión territorial israelí. No existe ningún neoconservador que no esté sea aliado de Israel. Israel desea apropiarse de toda Cisjordania y el sur de Líbano en su plan de expansión territorial. Un régimen colonial norteamericano en Irak no solo protege a Israel contra ataques, sino que también permite ejercer presión sobre Siria e Irán para que no sostengan a los palestinos y libaneses. La guerra de Irak es una guerra para la expansión territorial de Israel. Los soldados usamericanos mueren o quedan lisiados por Israel. La "guerra contra el terror" de Bush es una patraña que sirve para cubrir la intervención de Estados Unidos en Oriente Medio por la cuenta del "gran Israel".
Paul Craig Roberts fue Secretario Asistente del Tesoro durante el gobierno de Reagan. Fue editor asociado del Wall Street Journal y editor de la National Review. Recibió numerosos reconocimientos académicos. Le fue concedida la Legión de Honor de manos de François Mitterrand. Es autor del libro “Alienation and the Soviet Economy” (Alienación y la Economía Soviética), es coautor del libro “The Tyranny of Good Intentions” (La Tiranía de las Buenas Intenciones). Puede ser contactado en: PaulCraigRoberts@yahoo.com
Fuente: http://counterpunch.org/roberts04232008.html
Artículo original publicado el 14 de abril de 2008
Israel es quien gobierna en Estados Unidos
| Traducido por Sinfo Fernández |
Suele designarse a Kuperman como “director del Programa para la Prevención de la Proliferación Nuclear”, pero su llamamiento a la guerra en la víspera de Navidad se basaba en la desinformación y en las contradicciones, no en un análisis académicamente objetivo.
Por ejemplo, afirmando que Irán tiene un programa de armas nucleares, Kuperman contradice el unánime informe elaborado por dieciséis agencias de inteligencia de EEUU, los informes de la Agencia Internacional para la Energía Atómica y los de la inteligencia rusa. Sorprende mucho que a Kuperman no se le ocurra que los lectores pueden preguntarse como un burócrata académico de Austin, Texas, tiene mejor información que todas esas autoridades juntas.
Kuperman está tan empeñado en condenar el plan del Presidente Obama de hacer que otros países enriquezcan el uranio de Irán para su programa de energía nuclear e isótopos médicos, que comete increíbles errores garrafales. Después de afirmar que Irán tiene un “programa para la bomba”, Kuperman proclama que “el uranio de Irán contiene impurezas” y que la amenaza de Ahmadineyad “de enriquecer uranio a nivel doméstico hasta el nivel del 20%... es un farol, porque aunque Irán pudiera enriquecer más aún su impuro uranio, carece de capacidad para fabricar el uranio para los elementos del fuel”.
¿En qué estaba pensando el editor de de opinión del New York Times cuando aprobó el texto de Kuperman? Irán, escribe Kuperman, necesita “un 90% de uranio enriquecido” para tener el material necesario para el armamento, pero no puede llegar al 20%, ni siquiera fabricar elementos de fuel para su energía nuclear. Entonces, ¿cómo es que Irán va a poder fabricar una bomba? Sin embargo, Kuperman escribe que “hemos llegado a un punto donde los ataques aéreos son la única opción plausible con alguna posibilidad de impedir que Irán adquiera armas nucleares. ¡Cuanto antes actúe EEUU, mejor!".
No podía dejarse más claro que, al igual que en la invasión estadounidense de Iraq, un ataque militar contra Irán no tiene nada que ver con armas de destrucción masiva. Las “armas nucleares iraníes” son tan solo otro bulo más detrás del que se esconde una agenda que se pretende ocultar.
A uno le surgen muchos interrogantes acerca de las credenciales del interés de Kuperman por impedir la proliferación nuclear. ¿Cómo es que un ataque sin sentido contra un país va a impedir la proliferación? ¿Acaso las amenazas intimidatorias y actos belicistas de EEUU no están animando a los países a buscar armas nucleares?
Estados Unidos, al finalizar la primera década del siglo XXI, tiene varias guerras en marcha: en Iraq, donde la antigua comunidad cristiano-caldea ha sido destruida –no por Saddam Hussein sino por la ilegal invasión de Iraq de los neocon estadounidenses-, en Afganistán, en Pakistán, en Yemen y en Sudán. EEUU inició también una guerra, que perdió, entre su gobernante-títere en la ex provincia soviética de Georgia y Rusia.
EEUU, el mayor promotor del mundo del terrorismo, es el principal financiero de los grupos terroristas que organizan ataques desde el interior de Irán. Fueron el dinero, las armas y la cobertura diplomática estadounidenses los que posibilitaron los crímenes de guerra israelíes contra el pueblo libanés durante 2006 y contra los civiles palestinos en Gaza durante 2008-2009, crímenes documentados por el Informe Goldstone.
Irán no ha interferido nunca en los asuntos internos estadounidenses, pero EEUU sí tiene una larga experiencia de intromisión en los asuntos iraníes. En 1953, EEUU derrocó al popular primer ministro de Irán, Mohammed Mossadeq, instalando allí un títere que se dedicó a torturar a los iraníes que deseaban una independencia política.
A pesar de esta y de otras ofensas estadounidenses contra Irán, Ahmadineyad ha expresado en numerosas ocasiones el interés de Irán por llegar a buenos términos con EEUU, para ser repetidamente rechazado. EEUU quiere la guerra con Irán para extender la hegemonía mundial estadounidense.
Cabría esperar que un experto en proliferación nuclear hubiera tenido algo en cuenta la historia. A Kuperman tampoco se le ocurre nada que decir sobre las armas nucleares de Israel, la India y Pakistán. Al contrario que Irán, ninguno de esos países son signatarios del Tratado de No Proliferación Nuclear. Israel, la India y Pakistán han desarrollado todos ellos en secreto sus armas nucleares, y muchos expertos creen que Israel tuvo para ello ayuda estadounidense, lo que representa un acto de traición. Todos esos tres países han sido recompensados por Washington a pesar de su perfidia. ¿Por qué se preocupa Kuperman de Irán, que se somete a las inspecciones de la AIEA, y no de Israel, un país que no ha permitido jamás inspección alguna?
La respuesta es que el lobby de Israel, el complejo securitario-militar estadounidense y los sionistas “cristianos” han conseguido demonizar a Irán con éxito total. Cualquier experto auténtico sabe que un arma nuclear iraní no tendría otra función que disuadir de un ataque contra Irán. Desde que EEUU perdió su monopolio en las armas nucleares, tras utilizarlas ofensivamente e inútilmente contra un derrotado Japón, las armas nucleares no han servido para otro propósito que la disuasión.
EEUU no tiene intereses económicos en conflicto con Irán. Irán es sencillamente un suministrador de petróleo, uno importante. Un ataque de EEUU contra Irán, como el que defendía Kuperman, es muy probable que cerrara los flujos de petróleo hacia Occidente a través del Estrecho de Ormuz. Esto podría beneficiar a las refinerías que venden gasolina a Occidente y supondría un aumento enorme de los precios, pero nadie más saldría beneficiado.
A los tambores de guerra se han incorporado las congregaciones de falsos cristianos. Gran número de ellos, organizados por el dinero de alguien con el lema: “Dirigentes cristianos por un Irán libre de nuclear”, han escrito al Congreso exigiendo sanciones tales contra Irán que de por sí representan un acto de guerra. En el llamamiento se incluye el sionista “cristiano” John Hagee, quien, según informaciones, denigra a Jesucristo y predica a su congregación que es la voluntad de Dios que los estadounidenses luchen y mueran por Israel, el opresor del pueblo palestino.
Entre los signatarios de los “cristianos” que exigen un acto de guerra contra Irán, están el Dr. Pat Robertson, presidente del Christian Broadcasting Network, el criminal de la era Nixon Chuck Colson, y Richard Land, presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Baptista del Sur. Obviamente, para los baptistas del Sur la ética significa asesinar a islamistas, y de la libertad religiosa están todos excluidos salvo los cristianos “sionistas”.
Para una persona educada, formada, resulta fácil considerar locos a todos esos tarados que dicen ser cristianos. Sin embargo, esos tarados tienen audiencias inmensas que alcanzan cifras de decenas de millones de estadounidenses. Hay, de hecho, otras muchas personas que son inteligentes, que están informadas, que tienen moral y que son auténticos estadounidenses cristianos.
Sin embargo, prevalecerán los votos de los tarados.
En la segunda década del siglo XXI se extenderán las guerras sionistas de EEUU contra el Islam. Las guerras estadounidenses en nombre de la expansión territorial de Israel completarán la bancarrota de EEUU. Los bonos del Tesoro que se puedan emitir para financiar los inmensos déficits del gobierno de EEUU no van a encontrar compradores. Por tanto, la Reserva Federal monetizará los bonos. La consecuencia de todo serán tasas crecientes de inflación. La inflación destruirá el dólar como moneda reserva mundial, y EEUU no podrá ya pagar sus importaciones.
Habrá escasez, incluidas las de alimentos y gasolina, y la “Superpotencia de EEUU” se encontrará contra la pared como tercer país incapaz de pagar sus deudas.
EUU ha caído muy bajo, a nivel moral y económico, a causa de su obediencia y seguimiento respecto al lobby de Israel. Incluso Jimmy Carter, ex presidente de EEUU y gobernador de Georgia, tuvo recientemente que pedir disculpas ante el lobby de Israel por sus honestas críticas al trato inhumano de Israel hacia los ocupados palestinos, para que su nieto pudiera presentarse a un escaño al senado por el estado de Georgia.
Esto podría servir para enseñarles a esos machos tan gallitos de la superpotencia estadounidense quién gobierna realmente en “su” país.
Paul Craig Roberts fue Subsecretario del Tesoro durante la administración Reagan. Es coautor de The Tyranny of Good Intentions. Su Nuevo libro, How the Economy was Lost, saldrá publicado en enero por by AK Press / CounterPunch. Puede contactarse con él: PaulCraigRoberts@yahoo.com
Fuente: http://www.counterpunch.com/jueves, 25 de marzo de 2010
¿El derecho a existir de Israel?
ICH
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
El lunes 12 de octubre, el Primer Ministro Netanyahu inauguró la sesión de invierno de la Knesset [Parlamento israelí] arremetiendo contra el Informe Goldstone que acusa a Israel de cometer crímenes de guerra y prometiendo que nunca permitirá que israelíes sean juzgados por haberlos cometido. Pero ése no fue su mensaje principal. Fue un llamado, presentado – pensé – con cierta desesperación, a la ‘dirigencia palestina', presumiblemente a la dirigencia del “presidente” Abbas y a sus compinches de Fatah, dirigentes que son considerados por numerosos, si no por la mayoría de los palestinos, como títeres estadounidenses e israelíes en el mejor de los casos, y como traidores en el peor.
Netanyahu volvió a llamar a esa dirigencia a aceptar el reconocimiento de Israel como Estado judío, diciendo que era, y sigue siendo, la llave para la paz. Y siguió dale que dale con el mismo tema.
“Durante 62 años los palestinos han estado diciendo ‘no’ al Estado judío. Una vez más llamo a nuestros vecinos palestinos – decid ‘sí’ al Estado judío. Sin el reconocimiento de Israel como el Estado de los judíos no podremos lograr la paz… Un tal reconocimiento es un paso que requiere coraje y la dirigencia palestina debería decir la verdad a su pueblo – que sin ese reconocimiento no puede haber paz… No hay alternativa a que los dirigentes palestinos muestren coraje reconociendo el Estado judío. Ha sido y sigue siendo la auténtica llave para la paz.”
Como señaló Ha’aretz en su informe, la demanda de Netanyahu de la aceptación palestina de Israel como Estado judío es para él “un modo de asegurar el reconocimiento del derecho de Israel a existir, a diferencia del simple reconocimiento de Israel”. Es, como agregó Ha’aretz, el reconocimiento que Netanyahu y muchos otros israelíes ven como el verdadero núcleo del conflicto israelí-palestino.
En nombre del pragmatismo, la disposición a “simplemente reconocer” a Israel – queriendo decir aceptar y vivir en paz con Israel dentro de sus fronteras previas a junio de 1967 – ha sido hace tiempo la posición formal palestina y panárabe. ¿Por qué no llega a reconocer el “derecho a existir” de Israel, y por qué, realmente, es tan importante para el sionismo que los palestinos reconozcan ese derecho?
La respuesta es la siguiente:
Según la historia, tal como la escribió el vencedor, el sionismo, Israel recibió su certificado de nacimiento y por lo tanto su legitimidad mediante la Resolución de Partición de la ONU del 29 de noviembre de 1947. Se trata de un disparate propagandístico.
• En primer lugar, la ONU sin el consentimiento de la mayoría del pueblo de Palestina, no tenía derecho a decidir la partición de Palestina o a asignar parte alguna de su territorio a una minoría de inmigrantes extranjeros para que ellos establecieran su propio Estado.
• A pesar de eso, por el más estrecho de los márgenes, y sólo después de una votación amañada, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución para dividir Palestina y crear dos Estados, uno árabe, y otro judío, sin que Jerusalén formara parte de uno de ellos. Pero la Resolución de la Asamblea General fue sólo una propuesta – lo que significa que no podía tener ningún efecto, no podía convertirse en política, a menos que fuera aprobada por el Consejo de Seguridad.
• La verdad es que la propuesta de partición de la Asamblea General nunca llegó al Consejo de Seguridad para ser considerada. ¿Por qué no? Porque EE.UU. sabía que, si era aprobada, sólo podría ser implementada por la fuerza en vista del grado de oposición árabe y otra musulmana; y el presidente Truman no estaba dispuesto a utilizar la fuerza para dividir Palestina.
• Por lo tanto el plan de partición estaba invalidado y la cuestión de qué diablos hacer respecto a Palestina – después de que Gran Bretaña había hecho un lío y se había ido, rindiéndose efectivamente ante el terrorismo sionista – fue devuelta a la Asamblea General para más discusión. La opción favorecida y propuesta por EE.UU. era un fideicomiso temporal de la ONU. Mientras la Asamblea General estaba discutiendo qué hacer, Israel declaró unilateralmente su existencia – desafiando efectivamente la voluntad de la comunidad internacional organizada, incluido el gobierno de Truman.
La verdad en aquel entonces era que el Estado sionista, que llegó a ser sobre todo como consecuencia de la limpieza étnica pre-planificada, no tenía derecho a existir y, es más, no podría tener derecho a existir A MENOS… A menos que fuera reconocido y legitimado por los que fueron desposeídos de su tierra y sus derechos durante la creación del Estado sionista. En el derecho internacional, sólo los palestinos podían dar a Israel la legitimidad que ansiaba.
Y esa legitimidad era lo único que los sionistas no podían y no pueden arrebatar a los palestinos por la fuerza.
No es de extrañar que el primer ministro Netanyahu esté más de un poco preocupado al respecto.
Los dirigentes de Israel siempre han conocido esa verdad. Es hora de que el resto del mundo lo sepa.
….
Alan Hart es ex corresponsal extranjero de ITN y de Panorama de la BBC, quien cubrió guerras y conflictos dondequiera ocurrían en el mundo y se especializó en Oriente Próximo. Autor de: “Zionism: The Real Enemy of the Jews: The False Messiah (Zionism, the Real Enemy of the Jews).” Tiene su blog en www.alanhart.net
Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article23883.htm
Entre todas las repúblicas del Asia Central ex soviética es Uzbekistán la que presenta el cuadro más claro para una crisis importante a medio plazo. El conflicto de Afganistán, el interés occidental por la región y las relaciones que determina, son fundamentales para entenderlo. La actual guerra es consecuencia de los desastres heredados por el intervencionismo militar extranjero de los años ochenta y noventa. Por eso merece la pena preguntarse por los desastres que está incubando hoy, por ejemplo de cara a un conflicto regional más amplio. El riesgo de Paquistán es obvio y conocido, excepto, al parecer, para los planificadores del Pentágono. El acoso a Irán, cuya ambición nuclear es tan lógica, también. De Uzbequistán se habla menos.
Nueva situación
Desde las expansiones imperiales del Siglo XIX de la Rusia zarista y de la China Qing (Manchú) hasta 1990, la influencia rusa fue la más vigorosa y dominante en Asia Central. La URSS englobaba en su seno a las actuales cinco repúblicas (Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirgizstán y Tadjikistán) y su influencia se hacía sentir al otro lado de la frontera, en la parte china. La propia China fue al principio un "satélite" de la URSS de Stalin, y cuando dejó de serlo y se peleó con ella, Moscú le creó a Pekín algunos problemas en Xinjiang promocionando el separatismo uigur. Lo contrario nunca ocurrió. Esa tendencia de larga duración cambió a partir de 1990, como triple resultado del hundimiento de la URSS, de la ascensión de China y del 11-S.
Rusia tiene hoy gran influencia en las cinco repúblicas, pero ya no forman parte de un superestado con centro en Moscú. Rusia ya no tiene influencia alguna en Xinjiang. Por el contrario, la influencia china, económica y política, aumenta en el mundo y también en las repúblicas ex-soviéticas de Asia Central.
La situación ha cambiado en beneficio de China, pero no se ha invertido porque la influencia que Rusia ha perdido en las cinco repúblicas no ha sido sustituida únicamente por la de China.
Por un lado, esos Estados se han hecho independientes y soberanos, y ejercen su propia influencia, con Kazajstán y Uzbequistán en el papel de potencias regionales. Por el otro, la existencia de grandes recursos energéticos y grandes intereses geopolíticos, ha determinado la presencia de Estados Unidos y la OTAN en la región gracias al 11-S. Así, la nueva situación no es bipolar, sino mucho más compleja.
Podemos decir que: 1- La relación chino-rusa, que desde los años sesenta concentraba casi en exclusiva los riesgos de conflicto en la región, se ha normalizado y estabilizado. Y 2- Que por primera vez desde la época colonial, la presencia occidental vuelve a jugar un papel de desestabilización muy importante en Asia Central. El conflicto de Afganistán es aquí crucial.
Guerras que incuban otras
Visto desde Europa o América, el conflicto de Afganistán se compone de dos guerras. La Primera fue un producto del gran conflicto Este-Oeste y una consecuencia de la Revolución Iraní de 1979. Ambos factores desencadenaron la torpeza invasora soviética y las intervenciones de la CIA, su homólogo paquistaní, el ISI, y la monarquía saudí, induciendo, potenciando y financiando un radicalismo sunita contra la URSS que compensara al mismo tiempo la influencia revolucionaria del radicalismo chiíta en el Golfo.
La Segunda es un asunto de geopolítica de recursos y de belicismo imperial occidental, con la excusa del "terrorismo". La región del Golfo más la cuenca del Caspio y Asia Central concentran el grueso de las reservas energéticas mundiales. Quien controla eso, controla el mundo. Estrategas americanos como Zbigniew Brzezinsky dejaron muy claro, ya en 1997, cuatro años antes del 11-S, el objetivo estratégico de hacerse con el control de Asia Central, lo que se consideraba como la "recompensa" de Washington (ese es el término utilizado) por haber vencido en la guerra fría.
Esa es la razón de ser de una presencia militar allá, que es punta de lanza entre Rusia y China, y, a la vez, estrecha el cerco a Irán, la única potencia petrolera hostil a Occidente que queda en la gran región energética del mundo. Además, hay un factor de militarismo estructural de Estados Unidos (que ese país incubó durante -y heredó de- la guerra fría) y que tiene cierta inercia propia: se hace la guerra porque hay un aparato diseñado para hacerla y que tiene mucho poder, económico e institucional, a la hora de imponer políticas y prioridades.
Para los afganos de a pie que sufren el conflicto, se trata de una sola guerra: una "guerra de los 30 años", una maldición incomprensible que viene de fuera como fue para los indochinos de los años cincuenta, sesenta y setenta. Recordemos la película de los últimos treinta años:
En los setenta Afganistán era un país pobre y atávico, pero no particularmente violento, más allá de les escenas del mundo tribal. Los hippys occidentales iban allá a fumar cannabis. Después de; decenas de millones de rublos y dólares, millones de armas y bombas, un millón de muertos y cinco millones de refugiados, con su sociedad destruida, el país se convierte en un "problema de terrorismo". Con esa inversión en desastre, cualquier sociedad destruida acaba convirtiéndose en un desastre. Afganistán no es un "estado fallido", sino un "estado fallido inducido" por la intervención de Occidente -un Occidente que en este caso incluye a Rusia y abarca de San Francisco a Vladivostok.
Lo que hay que retener de ese conflicto es que la excusa alegada en la segunda guerra (el 11-S, el terrorismo) es un producto claro y directo de la primera guerra (los mujaidines, Bin Laden, Taliban) que se volvió contra sus creadores. No hay ninguna razón para pensar que la "guerra de los treinta años" no se convierta en una "guerra de los cuarenta años", porque se sospecha que no hay mayor factor de conflicto y de terrorismo que la propia "guerra contra el terrorismo", de la misma forma en que el 11-S fue resultado acumulado de políticas belicistas irresponsables (el "Blowback" de Chalmers Johnson).
Lo que nos interesa subrayar hoy, al decir que la primera guerra preparó el caldo de cultivo de la segunda, es la pregunta sobre qué tipo de desastres se están incubando ahora con esta segunda guerra de cara a una tercera, que puede ya no ser sólo una "guerra afgana", sino un cáncer regional más ampliado, digamos afgano-paquistano-uzbeco-iraní, por ejemplo.
En Paquistán se considera que fuera de determinadas regiones la insurgencia islámica no tiene base para hacerse con el país entero. La actual ampliación de la guerra, con ataques diarios de aviones no tripulados que matan a población civil, puede acabar ofreciéndosela. Lo mismo podemos decir de Uzbequistán donde quizá sólo un tercio de la sociedad apoyaría hoy una fórmula de gobierno islamista. En Camboya el gobierno de los jmeres rojos era impensable en aquella benevolente monarquía del rey Sinahuk..., hasta que los bombardeos americanos le prepararon el terreno entre la población. Estoy sugiriendo un efecto de ese estilo para Asia Central... En cualquier caso, parece que el conflicto afgano va a tener una contribución destacada al caos del Siglo XXI (Wallerstein).
Espiral represión-radicalismo
En Uzbequistán el régimen de poder personal del Presidente Islam Karimov, antiguo primer secretario del Partido Comunista Uzbeco en la época soviética, sostiene una dura represión, arbitraria e indiscriminada, contra todo lo que huela a oposición e islamismo incontrolado o político. Arbitrariedad y brutalidad quieren decir que una mujer puede ser detenida y violada por la policía porque su hermano ha sido detenido por meras sospechas de relación con algún grupo islámico. Quiere decir que la tortura es sistemática (así la califican los informes de la ONU) con algún caso de detenido muerto por haber sido sumergido en agua hirviendo. Quiere decir que los tribunales no conocen sentencias exculpatorias, y que las cárceles se llenan con miles de presos. Esa práctica es un incentivo que empuja hacia la radicalización ideológica e invita a un activismo violento, a todo aquel que se oponga al régimen.
La historia de "Namanganí"
El 16 de febrero de 1999 una serie de bombas colocadas en diversas sedes oficiales de la capital uzbeca, Tashkent, estallaron sembrando el caos. Las autoridades atribuyeron aquello primero al "Hizb ut-Tajrir", un partido islámico que se declara opuesto a la violencia, y luego, a las pocas horas, al "Movimiento Islámico de Uzbequistán" (MIU). El MIU había sido fundado en 1995 en Kabul por dos activistas uzbecos, Dyumaboi Jodyiev, alias "Namanganí", y Tajir Yuldash.
"Namanganí" había luchado como soldado soviético en Afganistán a finales de los ochenta. Al regresar a su ciudad natal de Namangán, en el Valle de Ferganá, un espacio que combina la mayor densidad demográfica de la antigua URSS, con enormes tasas de desempleo y una pirámide demográfica muy joven, nuestro hombre se hizo islamista. En el contexto de una URSS que se desmoronaba, muchos evolucionaban hacia el tradicionalismo y se encontraban con un Islam parcialmente corrupto y muy controlado por el Estado y su policía, lo que no les parecía ni ejemplar ni inspirador. Se trataba, pues, de "purificar" el Islam. "Namanganí" fundó un grupo alternativo llamado "Tovbá" (Caridad) y al poco tiempo tuvo que huir de la represión. Se refugió en Tadjikistán, donde participó en la actividad guerrillera que desencadenó la cruenta guerra civil en aquella república (por lo menos 50.000 muertos entre 1992 y 1997).
En los años noventa, la guerrilla tadjica había recibido amparo del principal señor de la guerra del norte de Afganistán, el tadjico Ajmad-Shaj Masud. En 1992, Masud y otros mujaidines habían entrado en Kabul, después de que la errática política de Boris Yeltsin cortara el suministro de carburante al gobierno ex-prosovietico del Doctor Najibullah, sin duda el gobierno menos malo que Afganistán ha tenido en los últimos 35 años. Aquel corte determinó típicos cambios de bando de importantes aliados de Najibullah, hacia el dinero occidental y los mujaidines, y desembocaron con la caída de Kabul. La toma de la capital inició a su vez una mortífera guerra entre las fracciones mujaidines apoyadas por Occidente, que redujo Kabul a ruinas. Ese era el Kabul de 1995 en el que "Namanganí" y Yuldash fundaron el "Movimiento Islámico de Uzbequistán".
Internacionalismo jihadista
En la capital afgana los dos uzbecos entraron en contacto con el dinero y las relaciones internacionales de Bin Laden. Su proyecto era crear un sultanato centroasiático, y en ese proyecto Uzbequistán aparecía como el eslabón principal de una cadena. La mentalidad era que si caía el régimen de Karimov en Uzbequistán, toda la región se desmoronaría como un castillo de naipes...
En 1996 los talibán se impusieron, como una fuerza de orden, sobre las caóticas y corruptas facciones mujaidines, y tomaron a su vez Kabul. En los cuatro años siguientes consolidaron su poder por todo el país, más allá de su área matriz pashtún, pero no lograron desplazar a Ajmad-Shaj Masud (entre tanto, beneficiario de apoyos y armas rusas) de su enclave del Valle del Panshir y de las provincias de Tojar y Baglan. Visité el Panshir en aquella época y pude apreciar hasta qué punto era frágil la posición de Masud, que en dos ocasiones estuvo a punto de perder su bastión.
El 11-S comenzó en Afganistán dos días antes, el 9 de septiembre, con el atentado que mató a Ajmad-Shaj Masud. Un grupo de islamistas camuflado como periodistas de televisión hicieron estallar la bomba que llevaban instalada dentro de su cámara, acabando con quien era sin duda una de las figuras más carismáticas y eficaces de la antigua escena mujaidín. El cálculo era que cuando llegara la previsible represalia por lo de Nueva York, con ataques al santuario afgano, los occidentales no pudieran disponer de un aliado como Masud que les ayudara o hiciera el trabajo por ellos a cambio de armas y dinero. Los talibán desplegaron el contingente "internacionalista" del Movimiento Islámico de Uzbequistán" (MIU) de "Namanganí" y Yuldash, en el que no había solo uzbecos, en el norte del país. Eran unos 3000 hombres y su base estaba en una antigua fábrica de algodón de la provincia de Kunduz.
El MIU se hundió en otoño de 2001, junto con todo el dispositivo militar talibán, durante la intervención americana en Afganistán. Sus "jihadistas internacionales" fueron prácticamente los únicos presos de la batalla de Kunduz, a cuya debacle asistí. Mientras los talibán, simplemente se cambiaban de bando, pasándose a los vencedores mediante típicos pactos afganos, y los combatientes paquistaníes eran repatriados de Kunduz por aviones militares del ISI paquistaní, los únicos que quedaron al descubierto y fueron hechos prisioneros fueron los combatientes del MIU.
Los presos que se tomaron fueron conducidos a la fortaleza de Kalai Jangí, cerca de la ciudad de Mazarí Sharif, donde presencié su rebelión, cuando lograron reducir a sus guardias con granadas que llevaban ocultas en sus ropas y dieron muerte a un agente de la CIA –la primera víctima estadounidense del conflicto. A aquella rebelión siguió una masacre. Primero un avión americano lanzó sobre la fortaleza un mar de bombas incendiarias. Luego, en la última etapa del asedio, la última resistencia se redujo inyectando gasolina en los sótanos de la fortaleza y prendiendo fuego para obligar a salir a los escondidos. Muchos de los presos que sobrevivieron a aquello, morirán días después asfixiados en los contenedores de los camiones en los que fueron encerrados. Y algunos de los que sobrevivieron a eso acabaron en Guantánamo... "Namanganí" murió en Kunduz, pero Yuldash logró huir a Tadjikistán. Casi diez años después, su nombre vuelve a sonar.
Regímenes inestables
Las cinco repúblicas ex soviéticas del Asia Central siguen hoy gobernadas por regímenes patriarcales-autoritarios que podemos llamar "democracias de imitación" (Furman) en el sentido de que celebran "elecciones" y tienen "parlamentos" y constituciones para cubrir las formas, pero que en esencia son sistemas puramente autoritarios. Kazajstán, Uzbequistán y Turkmenistán, ni siquiera han conocido pequeñas transferencias de poder. Los dos primeros siguen gobernados por los antiguos lideres soviéticos locales, Nursultán Nazarbayev e Islam Karimov, mientras que en Turkmenistán su homólogo, Saparmurat Niyazov, murió en 2006 y el poder pasó a uno de sus compañeros, Gurbanguly Berdimujamedov (del que se rumorea es hijo del anterior). En Uzbequistán y Turkmenistán no hay una oposición legal.
Las turbulencias de muy diferente nivel y carácter que conocieron Tadjikistán y Kirgizstán -en el caso de Tadjikistán muy graves, como se ha dicho- determinaron rotaciones en el poder respecto a la estructura de la época soviética. En Tadjikistán un hombre procedente del nivel bajo de la estadocracia soviética, Emomalí Rajmonov, se hizo con la Presidencia en 1994. En Kirgizstán, cuyo clima político era, y sigue siendo, mucho más amable y distendido, un académico "alternativo", Askar Akaiev, asumió el poder en 1990 y lo mantuvo hasta 2005, cuando fue derribado por una "revolución naranja" que llevó al poder al primer ministro de Akaiev, Kurmanbek Bakiev, quien no ha cambiado nada esencial. Medida en aspectos como la eliminación de opositores o periodistas, la tendencia de los regimenes de Tadjikistán y Kirgizstán es hacia el endurecimiento.
Todos estos regímenes, pertenezcan al grupo de los más o de los menos duros, contienen semejantes ingredientes que los condenan a conocer crisis y convulsiones políticas a medio plazo. El control de la sociedad, la falta de pluralismo institucional y de libertad de información, convierten en ciegas a sus elites, que pierden la visión de los procesos sociales. La promoción de los obedientes merma talentos y deteriora la calidad del gobierno. Todo ello potencia la corrupción, lo que a su vez revierte en una perdida de legitimidad. La represión radicaliza a la oposición y su carácter ciego, indiscriminado y arbitrario, amplía el espectro de los descontentos. En los casos en los que no hay descendientes varones para una sucesión patriarcal del caudillo se crean condiciones para conflictos por la sucesión. Ni Nazarbayev ni Karimov tienen hijos varones. Karimov acaba de nombrar a su hija, Gulnara, embajadora en España –aunque la noticia aun no se ha divulgado en Tashkent- pero es impensable que una mujer le suceda en el poder.
Todo eso lleva a pensar que en los cinco Estados se producirán crisis políticas profundas, pero es en Uzbequistán donde hay el mayor potencial para un conflicto de mayor envergadura, incluso explosivo y violento.
Frágil Uzbeqkistán
Un ejemplo con valor de precedente lo ofrecen los sucesos de Andiján del 13 de mayo de 2005. Las protestas contra el juicio a un grupo de hombres de negocios locales que eran miembros de una organización islámica, se reprimió a tiros. Centenares de personas murieron. Si el levantamiento hubiera triunfado, por ejemplo con los soldados negándose a disparar, se podría haber extendido por gran parte del país. En ese caso el régimen de Karímov habría quebrado, en beneficio de otro de tipo islámico que tampoco habría sido democrático. Desde hace poco se han producido atentados suicidas en la región de Andiján. Una vez más, todos estos sucesos deben ser cotejados con la evolución del conflicto de Afganistán.
Desde que la ruta pakistaní de aprovisionamiento de la OTAN por el Jiber Pass se ha hecho menos segura a causa de los crónicos atentados, la OTAN utiliza la puerta norte de Afganistán, por la frontera con Uzbequistán y Tadjikistán, como vía de aprovisionamiento. En Sherjan, donde antes había que cruzar la frontera del río Amudaría hacia Tadjikistán en barcazas, los americanos han construido un puente. El norte de Afganistán, que hasta hace poco era tranquilo -lo que determinó la decisión alemana de enviar a sus soldados allá y no al revuelto sur- se ha convertido en una complicada zona de guerra. La razón es que la insurgencia afgana quiere cortar e interferir esa nueva ruta de aprovisionamiento de la OTAN.
La captura de dos camiones cisterna por los talibán y su bombardeo, ordenado por los alemanes el 4 de septiembre de 2009, con 140 muertos civiles como resultado, ilustró muy bien la situación. A raíz de aquello se supo que un grupo alemán de operaciones especiales, el KSK, practica en el norte de Afganistán los mismos asesinatos extrajudiciales que los americanos y sus mercenarios de "Blackwater" realizan diariamente en el sur de Afganistán. Los americanos han enviado 5000 soldados de refuerzo al norte de Afganistán para responder a la subida de tono del conflicto allá.
Según informes paquistaníes, esta situación estaría reactivando al Movimiento Islámico de Uzbequistán de Tajir Yuldash. También hay noticias de que los destacamentos de mercenarios de "Blackwater" practican asesinatos extrajudiciales en el propio territorio uzbeco, como hacen en Paquistán. El operativo alemán en Afganistán, cada vez mayor y más discutido, se dirige desde la base que el Bundeswehr tiene en Termez, una ciudad uzbeca separada de Afganistán por un puente construido por los soviéticos en los ochenta.
Este marco de estrecha "cooperación antiterrorista", permite a los regimenes de las repúblicas ex-soviéticas justificar su represión de la oposición con el mismo discurso "antiterrorista" que la OTAN utiliza en Afganistán. Occidente pone el acento en la cooperación de "seguridad", e ignora y no actúa en absoluto en el principal proceso de podredumbre y desestabilización interna: la propia "lucha antiterrorista" de esos regímenes, que no es más que una represión, arbitraria e indiscriminada, de toda oposición, para mantener un poder autoritario. La masacre de Andiján de 2005, introdujo un embargo de venta de armas a Uzbequistán, pero el régimen uzbeco sabe que si coopera disciplinadamente con las necesidades de los occidentales (disponer de bases militares entre Rusia y China, derechos de paso para suministros necesarios en el conflicto afgano, y acceso a recursos energéticos), nunca tendrá nada que temer. El Bundeswehr, por ejemplo, entrena a oficiales uzbecos en Alemania.
En 1990, el extremismo islamista no era una alternativa seria en Uzbequistán. Ahora, en gran parte gracias a la política de Karimov y el sostén "antiterrorista" occidental, quizá habría que revisar aquella observación. Por eso, el pronóstico para el Asia Central ex soviética es que los "intereses de seguridad" de Occidente relacionados con la guerra de Afganistán amplían el cáncer de todos los regímenes de la región, un cáncer que su propia autocracia genera, pero Uzbequistán es el país más expuesto.
Nota:
(*) Este artículo parte de la conferencia, "Turquestán, Islam entre rusos y chinos", impartida por el autor el 4 de marzo en la Fundación Instituto Euroárabe de Granada.
Fuente: http://www.lavanguardia.es/lv24h/20100322/53897885545.html
miércoles, 10 de marzo de 2010
Presentacion
he abierto este blog a todo el Publico con la intencion de Publicar articulos, analisis y opiniones acerca de lo mas relevante con respecto a politica y economia a nivel global
espero puedan encontra informacion util y veraz; espero sus comentarios y Opiniones
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Werwolfen