miércoles, 9 de junio de 2010

¿Por qué Arizona?

24-05-2010


Arizona es un entidad de Estados Unidos atípica. Forma parte del legendario Far West, donde los hombres portaban y usaban pistolas para hacer valer sus derechos o pretensiones. Fue considerado como territorio hasta 1912, en que finalmente logró la categoría de Estado. El último en lograrlo, exceptuando Alaska. Ha sido una tierra de frontera, de conquista. Allí se fraguó el último acto de rapiña, dígase venta o, mejor dicho, compra del territorio nacional: La Mesilla, de 76.845 kilómetroa cuadrados.

Era tierra de indios indómitos: apaches, navajos, pimas; de guerreros de leyenda como Cochise y Gerónimo. También de bandidos sociales como el enigmático Joaquín Murrieta, que si no nació en Chile, debe haberlo hecho en Trincheras, en el desierto de Altar, frontera con Arizona, donde tenía parientes. La agricultura, la ganadería y las minas definen a Arizona y a sus trabajadores.

Fue tierra de refugio para los indios Yaquis que huían de la guerra que les había declarado Don Porfirio. Desde ahí contrabandeaban armas para sus hermanos que seguían en la lucha. Eran fervientes seguidores de la Santa de Cabora, que también se refugió en Arizona, ella protegía a los indios, los bendecía y animaba en su lucha contra el mal gobierno. Todavía queda un grupo de indios Yaquis en Arizona, reconocidos como minoría india por el gobierno americano que vive en Guadalupe.

En ese poblado, muy cerca de Fenix (ahora Phoenix), subsiste una plaza tan gigantesca como polvorienta. Un territorio que no ha tocado la urbanización de esta ciudad en expansión, quizá porque allí viven muchos indios y mexicanos. Allí están enclavadas dos iglesias memorables y entrañables: la pequeña capilla yaqui y la más grande española, que lleva por nombre Nuestra Señora de Guadalupe. En una se realizan ritos indios, en la otra occidentales. Guadalupe parece ser un pueblo muerto en vida, desolado y azotado por el calor y el viento. Ahora por las huestes del sheriff Joe Arpaio y sus secuaces, uno de los principales promotores e instigadores de la ley SB 1070.

Arizona tiene una larga frontera con México, que alcanza los 624 kilómetros. No obstante, la inmensa mayoría de la población de Arizona es blanca (79,8 por ciento) según la terminología y las últimas estimaciones del American Community Survey 2006-2008. Los hispano-latinos son una minoría: en 1990 era apenas 688.000, en la siguiente década alcanzaron el millón y, finalmente, en 2006 la población latina es de 1.877.267, de los cuales son de origen mexicano 1.681.834. Sin duda se trata de un crecimiento notable de la población hispana, y sobre todo mexicana, en Arizona.

No podía ser de otro modo. Es el resultado directo de la política migratoria estadunidense que ha tenido como uno de sus principales objetivos disuadir dl cruce subrepticio por medio del incremento de los costos y riesgos. La manera de hacerlo es clara y transparente. Se sellaron las tradicionales puertas de entrada por California y Texas y se desviaron los flujos hacia los desiertos de Altar y Sonora que tienen frontera con Arizona. De acuerdo con datos del Mexican Migration Project en 1990 la mayoría de migrantes irregulares mexicanos (67 por ciento) cruzaba por Tijuana, Baja California, en cambio por Sonora sólo cruzaba eel 9 por ciento. La situación cambió en 2003, por Sonora cruzaba 66 por ciento y por Baja California 16 por ciento.

Además de ser mayoritariamente blanca, la población de Arizona está residencialmente concentrada en el condado de Maricopa, donde viven dos tercios de la población del estado. Y es en el área metropolitana de Phoenix donde se han efectuado la mayor cantidad de operativos antinmigrantes, donde los trabajadores migrantes son visibles y por tanto perseguidos y estigmatizados, no así en las zonas rurales. Por ejemplo, no hay noticias de arrestos y redadas en el condado de Yuma, fronterizo con México y con una gran actividad agrícola. Es ampliamente conocido que la mayoría de los trabajadores agrícolas son indocumentados, pero no los persiguen porque son la base laboral estratégica de toda la industria agrícola estadunidense.

Sucede algo similar con las detenciones de tráfico. Según una investigación realizada por la American Civil Liberties Union de Arizona (ACLU), al analizar más de medio millón de infracciones, durante julio de 2006 y junio de 2007, perciben un claro sesgo que afecta a la gente de color: negros, latinos e indios americanos. También hay un sesgo importante de acuerdo con la ubicación de las carreteras, mientras que en el sur los latinos detenidos son 36 por ciento, en promedio, en dos autopistas del norte los latinos detenidos son 17 por ciento. La investigación y los datos aportados en el juicio correspondiente en una corte federal, contra el estado de Arizona, indican que hay claro sesgo en contra de los latinos. Por eso la investigación se titula “Driving While Black or Brown” que viene del código DWI “Driving While Intoxicated” que se utiliza para prevenir y perseguir a los conductores que manejan en estado de ebriedad.

Sin embargo, lo interesante del rumbo que está tomando la lucha en contra de la ley SB 1070 es que se enmarca dentro la lucha en contra de la discriminación. En Estados Unidos rigen dos principios fundamentales: se presume que todos son inocentes y que todos son iguales ante la ley. Sin embargo la ley de Arizona va en contra de estos dos principios. Si se sospecha que alguien es ilegal no se presume inocencia sino culpabilidad. Y el mecanismo para arrancar la ley pone en evidencia que se aplicará de manera discriminatoria. A los blancos de Arizona no se les va a preguntar si tienen o no papeles, eso los hace diferentes frente a la ley.

De una y otra forma se va conformando un nuevo espectro político en Estados Unidos y se va perfilando una posible alianza entre negros y latinos. Un camino tortuoso, lleno de incomprensiones y racismos mutuos. Pero los une una evidencia irrefutable y una constatación cotidiana: la pertenencia a una misma clase social y la discriminación que sufren día a día. Dos motivos, más que suficientes, para trabajar unidos y superar sus propios miedos y prejuicios.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/05/23/index.php?section=opinion&article=025a1eco

La ley Arizona: un crimen contra los migrantes mexicanos

22-05-2010

Los Brigadistas-UNAM
El 23 de abril el congreso de Arizona, con el visto bueno de la gobernadora Jan Brewer, aprobó la ley SB 1070 según la cual es delito ser inmigrante sin papeles, así como contratar o ayudar a uno de esos inmigrantes, y se le da luz verde a la policía para interrogar y aprehender a cualquier sospechoso de ser ilegal, es decir, a los morenos y pobres.

Esto viene a legalizar y fortalecer una campaña racista que el gobierno de ese estado lleva adelante desde hace tiempo, realizando redadas en las que detiene y expulsa a decenas de inmigrantes, sobre todo mexicanos. La xenofobia y la discriminación que nuestros connacionales sufren en ese estado, ahora no sólo son alentadas por el gobierno, sino que además, serán legales.

Si siempre los inmigrantes ilegales han sido explotados por sus patrones, extorsionados a cambio de que no los denuncien y privados de servicios como la salud y la educación para sus hijos, con la crisis estas condiciones se exacerbaron y se agudizó también el desprecio hacia ellos por parte de los trabajadores norteamericanos que los ven como competencia desleal, pues su disponibilidad hace bajar el monto de los salarios en medio del mayor desempleo que se ha visto en ese país durante varias décadas.

A pesar de esta difícil situación, muy pocos de estos inmigrantes optaron por regresar voluntariamente a su país, pues sabían que de este lado de la frontera no les esperaban mejores condiciones de vida.

La condena del gobierno mexicano a la ley racista de Arizona, suena cuando menos cínica porque los migrantes centroamericanos han vivido en nuestro país condiciones tan inhumanas como las que pasan nuestros connacionales en EU.

El gobierno sabe perfectamente que la migración de mexicanos ha sido una verdadera válvula de escape que ha amortiguado las posibilidades de una explosión social en nuestro país. Poco más de 12 millones de mexicanos que se encuentran allá, se han ido buscando la posibilidad de una mejora en la calidad de vida que aquí se les niega. La falta de educación, salud, vivienda y por supuesto empleos dignos, aunados a la violencia que se ha incrementado en el país, son las razones de la migración. De un total de 47 millones de personas que conforman la PEA nacional (población económicamente activa, es decir, personas en edad de trabajar), sólo 17 millones (36%) gozan de un empleo formal, mientras que 30 millones (64%) se encuentran en el desempleo o la subocupación; es decir, en la informalidad o la ilegalidad, por ejemplo, en el comercio ambulante o en el narco.

Aquí el gobierno los expulsa y allá los sobreexplotan, aquí se les ve como fuente de divisas y allá como criminales.
¿Nuestros migrantes son criminales por cobrar menos y vivir peor que los estadounidenses, por ser morenos o por estar dispuestos a realizar cualquier trabajo para salir adelante? Son más bien víctimas de los que se creen superiores por el color de su piel y de los que aprovechan sus carencias para sacarles hasta la última gota de su fuerza en el campo y en los servicios de aquel país.

Los diputados mexicanos, los gobernadores y los ex gobernadores, dicen que la ley Arizona los obliga a discutir urgentemente la creación de una oficina que atienda las necesidades de los migrantes. ¡Buena solución! ¿Por qué no hacen algo urgente para crear empleos dignos en México, en lugar de aniquilarlos como hicieron con las 44 mil plazas de la compañía de Luz y Fuerza? ¿Por qué no se ocupan de mejorar y ampliar los servicios públicos de salud, por garantizar pensiones dignas a nuestros ancianos, por abrir oportunidades de estudio para todos los jóvenes que hoy son rechazados del bachillerato y las universidades?

Las necesidades de los trabajadores de aquel lado y de este lado de la frontera sólo tienen posibilidades de solución como producto de la organización de los propios trabajadores. Por lo pronto, los migrantes ya empezaron a movilizarse por allá. ¡Apoyémoslos desde acá!

lunes, 7 de junio de 2010

ONU invita a México a aportar tropas para misiones de paz

Notimex, 07/06/2010

El representante del organismo internacional señaló que México es un actor global al que corresponde un papel fundamental en el contexto internacional

Cuartoscuro // ONU invita a México a aportar tropas para misiones de paz

México, 7 Jun. (Notimex).- El coordinador de las Naciones Unidas en México, Magdy Martínez Solimán, invitó al gobierno y al Congreso mexicanos a considerar la posibilidad de enviar tropas a las operaciones de mantenimiento de paz de la ONU en el mundo.

Durante la conmemoración del Día Internacional del Personal de la Paz de las Naciones Unidas, celebrada en la cancillería, el representante del organismo internacional señaló que México es un actor global al que corresponde un papel fundamental en el contexto internacional.

Aseveró que "siempre que sea posible y prudente se invitará a México a realizar un cambio de rumbo dentro de la Constitución y con el consenso de los partidos políticos, respecto a su participación en las operaciones de paz".

El coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en México manifestó su respeto por el debate que se ha abierto en este país en torno a la posibilidad de enviar tropas a las operaciones de mantenimiento de la paz.

México tiene un gobierno serio y un Congreso democrático que pueden discutir el balance entre las aportaciones financieras y la participación de tropas en las operaciones de la ONU, enfatizó el diplomático de origen español.

Martínez Solimán recordó que México es uno de los principales contribuyentes del mundo en las operaciones y mantenimiento de la paz, aunque como actor global probablemente haya llegado el momento de que intervenga con tropas.

En el mismo acto, el embajador de Haití en México, Robert Manuel, se manifestó porque México envíe tropas a su nación, a fin de que apoye la misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el mantenimiento de la paz en su país.